El Hades, el infierno de los griegos

Caronte_(1)

El inframundo es un lugar común en las historias de los griegos. Gobernado por Hades —hermano de Zeus— quien era frecuentemente excluido de las decisiones y los asuntos de “los Olímpicos”, el infierno o Hades, era considerado el polo opuesto del Olimpo celestial. Era allí donde eran juzgados aquellos que hubiesen ofendido a los dioses o que hubiesen cometido faltas graves y luego, eran enviados a las distintas regiones del Tártaro, donde eran condenados a penurias o castigos que debían cumplir por largos períodos de tiempo, cuando no eternamente. El inframundo también abarcaba Los Campos Elíseos y La Isla de los Bienaventurados, donde iban a parar aquellos cuyas vidas hubiesen sido ejemplares y hayan respetado los mandatos de los dioses.

Según Homero, el Hades estaba ubicado en el centro de la Tierra y se conectaba con el mundo de los vivos, a través de túneles, cuevas y ríos como el Aqueronte (río de la aflicción), ubicado al norte de Grecia. El inframundo era rodeado además por otros cuatro ríos: El Estigia (río del odio), el Lete (río del olvido), el Cocito (río de las lamentaciones) y el Piriflegetonte (río del fuego).

Según la Mitología, la puerta del Hades era cuidada por Can Cerbero, el perro de Hades, un monstruo de 3 cabezas hijo de Equidna y Tifón, que se encargaba de que los muertos no salieran y los vivos no entraran. Al comezar su camino, los muertos eran conducidos por Hermes hasta los bordes del río Aqueronte, donde eran llevados en la barca de Caronte, quien les exigía el pago de un óbolo —pequeña moneda de oro o plata— que los familiares del muerto colocaban bajo su lengua. Llevados a los Campos Asfódelos, donde eran juzgados por el tribunal de los muertos, conformado por Minos, rey de Creta; Éaco, rey de Egina y Radamantis, hermano de Minos, quienes se encargaban de juzgar las acciones del recién llegado: aquellos que no hubiesen sido ni “buenos” ni “malvados” eran enviados de vuelta a los Campos Asfódelos, donde pasarían el resto de la eternidad. Las almas impías eran enviados al Tártaro y condenados a algún suplicio, y las almas benévolas o heroicas, eran enviados a los Campos Elíseos.

Figuras emblemáticas del Hades

Perséfone: Esposa de Hades, reina de los infiernos. Perséfone pasaba seis de los doce meses del año en el Hades, condenada a alternar su tiempo entre el inframundo y el mundo de los vivos, al haber caido en una trampa tendida por el propio Hades y haber mordido una manzana dentro del infierno. (Véase el mito de Hades y Perséfone)

Mégara: Esposa de Hércules, con quien tuvo tres hijos: Terímaco, Creontiades y Deicoonte. Tanto Mégara, como sus hijos fueron asesinados por el propio Hércules, cuando Hera lo indujo a través de un engaño, haciéndolo pagar por las infidelidades de Zeus, padre del héroe. Hércules fue juzgado y condenado a realizar doce trabajos, para lograr el perdón y la absolución. (Véase el mito de Hércules).

Orfeo: Hijo de la musa Calíope, Orfeo se enamora perdidamente de la ninfa Eurídice, a quien hace su esposa, pero la tragedia hace que la joven mujer, al intentar escapar de Aristeo, quien pretendía poseerla, pise una serpiente venenosa y muera sin que Orfeo pudiese hacer nada. Entonando canciones lastimeras, fue escuchado por los dioses quienes lo incitaron a que fuese al inframundo y hablase con el propio Hades para pedir que Eurídice volviera. Armado solo con su voz y con su lira, Orfeo hace el peligroso viaje hasta llegar a la presencia de Hades y Perséfone, a quienes cuenta sus intenciones. Los reyes del Hades acceden, con la condición, de que Orfeo llevase a Eurídice hasta el mundo de los vivos, sin nunca mirar atrás, hasta que no estuviese totalmente cubierta por los rayos del sol. Orfeo hace el viaje sin dudar, llevando a Eurídice con él, y al salir del inframundo, voltea para ver a su bella esposa, sin percatarse de que Eurídice tenía todavía un pie bajo las sombras, por lo que se desvanece, perdiendo la oportunidad de volver al mundo de los vivos.

Sísifo: Avaro y mentiroso rey de Corinto, intentó engañar a la muerte cuando ella vino a buscarlo. Dice el mito, que Tánatos, la muerte, fue a buscar a Sísifo llegada su hora, pero éste, tras un ardid, logró engañarla y atraparla, apresándola por medio de grilletes. Durante el tiempo que Tánatos estuvo secuestrada por Sísifo, nadie murió en la Tierra, hasta que la muerte fue rescatad por Ares y Sísifo fue enviado al inframundo. Fue juzgado y castigado a empujar eternamente una gran y pesada roca, que rueda colina abajo, cuando Sísifo está por acercarse a la cima.

Hermes: Mensajero de los dioses y encargado de conducir las almas hasta el infierno.

Tántalo: Rey de Asia Menor, que osó robar la ambrosía y el néctar a los dioses. Fue condenado a estar rodeado eternamente de grandes manjares y bebidas deliciosas, pero jamás poder alcanzarlas para saciar su hambre y su sed.

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